jump to navigation

Ismael Serrano: La extraña pareja Febrero 21, 2007

Posted by thebazaarofarts in Littera, Música.
4 comments

Eran conocidos en las calles del barrio
conocidos en todos los bares y tabernas
él tan alto, tan serio, tan pálido y delgado,
ella morena y frágil, tan graciosa y pequeña

 

Él rondaba más o menos los cincuenta
y ella debía tener no más de veinticuatro
él daba clases -creo- en alguna academia
y ella estudiaba -creo- ub curso de italiano.

 

Bebían y se amaban, o eso parecía,
discutían a veces, a veces sonreían
se besaban y odiaban, pero nadie es perfecto,
el amor es difícil y extraño en estos tiempoooosss…

 

La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos
quizás podamos escoger nuestra derrota

 

El sol limpia las calles, la memoria
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia
que el amor es eterno mientras dura.

 

Él entró una noche en el bar de costumbre,
iba vestido todo de riguroso luto,
venía borracho y solo, traía el gesto serio,
y entre las manos una corona de difuntos.

 

Ella le había dejado, nos explicó sereno,
y había decidido considerarla muerta,
y brindar por su olvido y su descanso eterno,
y celebrar su entierro de taberna en taberna

 

Así que allá nos fuimos, y para qué contaros:
vasos, vinos y risas, alguna vomitona,
abrazos de amistad, eterna aquella noche.
Requiéscate y brindemos, por ella y su memoria.

 

La noche debilita los corazo-o-nes
noches de funeral, de vino y rosas,
brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrooootaaa,

 

El sol limpia las calles, la memoria
feroces pasiones atenúa,
invéntate el final de cada historia,
que el amor es eterno mientras duuuuraaaa…

 

Al salir de “El Almendro” ya iba muy borracho
me senté en el asfalto y me incliné a su lado.
Supe que estaba muriéndose de golpe,
dijo algo en mi oído, se deshizo en mis brazos.

 

Se lo llevó la ambulancia con su corona y todo,
y yo me fui a cumplir con su encargo maldito.
Llegué hasta el bar que él me había indicado
y busqué a la muchacha entre el humo y el ruido.

 

Por fin la vi, bailaba muy despacio,
refugiada en el cálido pecho de un muchacho.
Le conté, me escuchó, se abrazó a su pareja.
Yo no sé si lloró, no se veía apenas.

 

La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrota.

 

El sol limpia las calles, la memoria
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia,
que el amor es eterno mientras dura.