Hoy al cielo le ha dado por nevar, porque Würzburg es así de chulo. Lo mismo te sonríe el sol con la boca como un gajo de sandía de lo radiante que está, que se ponen a caer palomitas de la cubeta de las nubes. Y todo en el mismo día. En Würzburg el cielo, a la manera de Leonardo da Vinci, concilia actividades de lo más diversas.

Y de eso os quería hablar hoy, precisamente. De la actividad de compaginar lo blanco con lo negro y de un libro que se cruzó en mi camino e hizo que me parara, hace seis días, a echarle un gran vistazo en la librería Hügendubel. Se llama “Du musst dich nicht entscheiden, wenn du tausend Träume hast”. Significa “No debes decidirte, cuando tienes miles de sueños”. En él habla de un perfil muy determinado de persona, aquella que siempre tiene mil proyectos en la cabeza, que se entusiasma rápido por algo pero tiene la sensación de no haber acabado nada. Aquella a la que le gustaría tener claro qué es lo que quiere hacer con su vida, pero que no lo consigue. Aquella cuyo temor es el ser amateur de todo, pero experto de nada. Aquella que solo consigue concentrarse haciendo veinte cosas al mismo tiempo.

En fin, que hablaban de mí y de todos aquellos a los que les ocurre lo mismo. En el libro nos llaman Scanner, que supongo provendrá de la capacidad que tenemos de echar el ojo -y la cartera, a veces- a todos los proyectos que nos resultan apasionantes. Y lo mejor de todo, es que no se nos obliga a decidirnos por un camino concreto, sino a aceptarnos tal y como somos y a sacarle el máximo partido a esta forma de ser.
Ya no tengo qué saber qué quiero hacer con mi vida, porque hay muchas cosas que me gustaría hacer. Y creo que las voy a hacer todas, si me da tiempo. O casi todas. :) Os recomiendo fervientemente el libro. La traducción al inglés es: “What do I do when I want to do everything?”

Aunque entre mis proyectos está traducirlo, jejeje :D