Quizá entonces (tercera parte) Julio 17, 2008
Posted by thebazaarofarts in Ensayos, Erasmus, Littera, Música, Personal, Vida cotidiana, Vida no cotidiana, pensamientos.trackback
Se sentó en la cama junto a la carta. Llevaba su letra. Hasta ahora no la había conocido. No, en aquel tiempo que transcurrió tan fugaz no hubo ocasión de escribirse nada. Toda experiencia era directa, tangible, en colores. El amor no pasó por el filtro de los trazos, no se hizo letra, no se hizo esperar. Estuvo allí, hasta que de pronto se esfumó. Él. Y ahora la carta. Veía a la carta como un holograma de él, Carlos pasado por un colador, enviado de forma reducida para no acercarse del todo. Manteniendo las distancias.
Le daba asco. Miraba la letra puntiaguda con desprecio. Laura Müller. Los puntos de la diéresis ascendían triunfantes, como el gas del champán descorchado. Pero ella solo se veía caer, cóncava, se veía hundida en la almohada, llorando, con el verde irritado en los ojos. Junto a ella, el despojo de Carlos. La carta. No tenía deseos de abrirla, no quería ni tocarla. La guardó en el cajón de su mesita, bien escondida entre botones sueltos, cinturones, calcetines desparejados y bonos de transporte caducados. Las cartas también tienen fecha de caducidad, y esta estaba pasada antes de haber siquiera abierto el envase.





Hola Ira!
. Me imagino el subidón de adrenalina que habrás ido sintiendo conforme te salía fluida la escritura…
Me encanta tu relato!!!
No quise hacer comentarios a las partes anteriores por respetar el tiempo de los creadores
Como lo has escrito por partes (¿es la tercera y última, o sigue?) te diré que todas me han gustado pero es justo en esta última parte donde creo que te has salido, es muy buena (ese “el amor… no se hizo letra…”, o el “Junto a ella, el despojo de Carlos” me parecen magníficos). Y muchas más cosas a lo largo de la narración.
Gracias por escribirla y compartirla.
Un abrazo.
Gracias Salva!!!! Tiene continuación, aunque estoy pensando en hacerlo ya más de seguido en el Word, y si la acabo mandarla a algún sitio…
Yo también creo que la mejor parte es la tercera, no sé por qué me resultó fácil trazar la relación entre la protagonista y la carta. A ver por donde nos llevan.
Un abrazo y gracias
,
Iraide
A veces es mucho mejor no pasar al amor por el filtro de la literatura. Yo suelo hacer y después, al releerlo, vuelvo a amar. Es una cosa muy extraña.
Ahora voy a ir a leer las dos primeras partes, pero esta última (por el momento) me recuerda a ese momento en el que Carmen recupera una carta misteriosa del pasado, en “El cuarto de atrás”.
Un beso, Iraide.
He leído partes de “El cuarto de atrás”, pero no recuerdo el momento de la carta. Lo buscaré en la biblioteca de aquí, ¡¡tienen todo de la Gaite!!
Entiendo que vuelvas a amar al releer, creo que en gran parte amamos las sensaciones que el amor proporciona, y la literatura es capaz de despertarlas.
Un abrazo,
Ira
Me encanta tal cual. Es muy bueno. Has conseguido que prosa y poesía sean lo mismo. Besosssss.
La verdad es que salió muy espontáneo. Lo viví tal que así, no costó nada que las letras fueran saliendo.
Muuuua!!