jump to navigation

No doy abasto… De escenas surrealistas Julio 25, 2008

Posted by thebazaarofarts in Ensayos, Erasmus, Littera, Música, Personal, Vida cotidiana, Vida no cotidiana, pensamientos.
trackback

Hay momentos que se tornan cómicos. Situaciones que de puro surrealistas nos hacen reír a carcajadas, en vez de pegar gritos de sorpresa. Ayer hubo dos momentos así. Y lo peor es que sucedieron al mismo tiempo, ya no sabías de qué troncharte exactamente.

Todo sucedió mientras Aya y yo esperábamos frente a la Sparkasse (caja de ahorros) a que las mañas y María sacaran dinero. Una escena normal, que se sucede semana tras semana… Hasta que un coreano se acercó a Aya. La conversación fue particularmente asiática, de esas que saldrían en películas alternativas y en versión original subtitulada. Vamos, un turre. Lo traduzco al español, pero imagínenselo en alemán con un fuerte soniquete oriental:

Coreano ajeno amigo de Aya: Hola…

Aya: ¡Hola! ¿Qué haces?

Coreano: Voy a sacar dinero.

Aya (pegada a la pared de la caja de ahorros): Ah, sí, claro, aquí.

Coreano, dándose cuenta de que quizá no vuelva a verla: Oye, ¿tienes msn o icq?

Aya: Sí (…) (Los puntos suspensivos los pongo yo)

Coreano: Mmmmmm… (Da la vuelta a la mochila y saca un papelito, el recibo de la compra).

Aya: Aaaaaaaaaaah, he entendido (a buenas horas has entendido que te está pidiendo el mail).

Mientras Aya apunta, coreano ajeno me mira, me escruta y dice:

- Tú… (yo con cara de “yo…”) ¿eres Ira?

Me quedé con cara de lela. ¿Cómo sabía mi nombre? Yo no le conocía de nada (creí). Y llamarme Ira… ¡¡Qué familiaridad!! Luego caí en la cuenta de que todos los japoneses, coreanos o chinos me llaman Ira porque Iraide les resultaba muy difícil.

Ira: ¡Sí, soy yo! Y tú, ¿quién (coj…) eres?

Ya me tenía mu’ mosca.

Coreano: Soy “Noemacuerdodesunombre”. Tienes el pelo diferente.

Ira: ¡¡Sí!! Me lo he dejado liso, jajaja, con las planchas (Ira intentando recordar cómo se dice dejar el pelo liso y haciendo el gesto de planchar pelo).

La conversación se detiene ahí. Me tuerzo levemente, y veo frente a mí a dos sonrientes y exaltadas alemanas con una bandeja de muffins: ¡¡Sólo un euro, sólo un euro!! Es para nuestra amiga, ¡¡se casa, se casa!! (Oh, no, otra maldita despedida de soltero cutre, todas las semanas igual. Menos por los muffins). A Aya la estaban asustando de pura insistencia. Lo noté cuando se puso a pegar grititos y me escaló la espalda con sus uñas pezuñas.

Ira (a las alemanas): Tiene miedo.

Alemanas simultáneas con muffins en la bandeja: Que no tenga miedo, venga, ¡¡tomad muffins!! ¿De dónde sois?

Mañas y María, que ya habían salido de la Sparkasse: De España.

Alemanas: ¡¡En España no hay muffins!!

Nosotras: Es que vamos a cenar ahora.

Alemanas: ¡¡Pues los muffins de postre!!

Nos acabaron convenciendo. Compramos dos muffins para cuatro, y Aya pasó de comer porque vino a la cena cenada. Explicación: ¡¡Vuestor horario español me exaspera, siempre quedáis tarde!! (21:30)

Mientras, el coreano seguía ahí. Me miró y me extendió el recibo de la compra, para que también le escribiera mi mail. Yo mientras tenía cara picassiana. Estaba aturullada de tanta situación inesperada. Así que empecé a escribir el mail. Para apoyar el papel, el chico usó su cartera. Loógico, porque justo iba a sacar dinero. Y yo… Yo cogí la cartera con ambas manos y escribí mi dirección. Mientras lo hacía, notaba que él agarraba un poco su monedero, no fuera que la española Ira se lo fuera a robar.

Una vez deletreado mi e-mail, me despedí. Se me queda mirando y dice: Estás… Muy guapa. Lo que triunfa el pelo liso, Dios mío. Así que, habiendo ligado con un coreano totalmente desconocido para mí y con un muffin en la mano, cuya mitad María devoró prestamente (tenía más hambre que un músico, que dice mi madre) nos dirigimos al Cheers, a seguir comiendo. :)

Comentarios»

No comments yet — be the first.