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Esfera impermeable Noviembre 16, 2008

Posted by thebazaarofarts in Ensayos, Personal, Vida cotidiana, Vida no cotidiana, pensamientos.
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Vivo la vida embebida en horas universitarias, dialectos, historia de la lengua, compañeros filólogos. Vivo la vida rodeada de amigos de las ondas, de cuñas, de productoras, de voces. Y a veces vuelvo a la vida del colegio, de los chistes, de los profesores, de las anécdotas, vuelvo al recuerdo.

Ayer volví al recuerdo, a esa esfera impermeable que resiste el paso del tiempo sin un rasguño. Momentos así son los que te erizan la piel y te emocionan. Volvimos a juntarnos los amigos de toda la vida para celebrar un triple cumpleaños con merendola incluida, como si fuéramos niños. Zampamos sándwiches y tortilla como unos posesos, reímos, dimos regalos, hicimos el tonto, jugamos a las películas, tomamos Lambrusco y a las cinco de la mañana decidimos que no teníamos ninguna gana de ir de fiesta, y emprendimos el camino a casa.

No me lo esperaba, pero me lo pasé pipa, como una enana. Haber mantenido la amistad con este grupo tras los años, desde los 14 ya, y seguir iguales pero más viejos, pero exactamente los mismos. Poder contar nuestras anécdotas, ver que en vez de separarnos más nos parecemos más, porque llevamos más vida para compartir, somos más maduros, más adultos. No siempre me alegro tanto cuando nos juntamos, a veces acabo harta del barullo general que tantas bocas achispadas pueden montar, pero ayer fue chapó. Y la idea de salir al centro de la sala a interpretar pelis fue genial.

Cuando vuelvo a esa esfera impermeable, es como si el tiempo no hubiera pasado, es un bastión de resistencia

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Para ti que eres escáner Noviembre 15, 2008

Posted by thebazaarofarts in Uncategorized.
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Pasan los días y me doy cuenta de la cantidad de actividades que me apasionan, y también de la cantidad de proyectos que me gustaría llevar a cabo. Son como una apetitosa baraja de naipes llena de palos y colores en la que todas las cartas están puestas boca abajo, esperando a ser descubiertas.

Solo que, después de entusiasmarme rasco el aire y veo un reloj del tiempo lanzándome destellos de faro. Uno a la izquierda, tic, dos a la derecha, tac-tac. Y se me pone mohín triste. Vale, no hay tiempo, se va a quedar todo congelado en la idea.

Esto es lo que me pasa de vez en cuando, pero ahora tengo un arma infalible: el libro del buen escáner. Ya comenté en anteriores episodios que se trata del “Du musst dich nicht entscheiden, wenn du tausend Träume hast”, oséase, “No debes decidirte, si tienes miles de sueños”. Es un canto a la esperanza que no intenta rehabilitar a los que, como yo, y como muchos túes, seguro, intentan abanicarse con todas las posibilidades. En vez de obligarte a ceñirte a un proyecto, te hacen ver que no hay nada malo en ser multitarea, aunque parezca que nunca vas a llegar a profundizar en nada. Más bien al contrario, ser multitarea significa que puede sacar partido a un montón de facetas de tu vida. Para organizarte, y para sacar adelante varios proyectos, lo que necesitas es un planning, un planteamiento que te permita combinar actividades.

Estos días estoy tratando de hacer eso, de experimentar. Me he propuesto no dedicar más de una hora a cada actividad, porque a partir de ese punto suelo perder la ilusión y la concentración -al margen de las actividades obligatorias de la uni, que probablemente me lleven más tiempo. Además, una hora para cada cosa significa que no les quita el sitio a las tareas más urgentes: una hora para escribir, día a día, se convierte en 30 horas mensuales, y esto a la larga puede dar lugar a un proyecto.

Ya os contaré cómo avanzan mis distintas misionas. De momento el “Scanner Project” parece ser lo que más se adecúa a mis necesidades.

multitask

Veni veni Emmanuel… Noviembre 13, 2008

Posted by thebazaarofarts in Ensayos, Littera, Música, Personal, Vida cotidiana, Vida no cotidiana, pensamientos.
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Los pensamientos nos llevan a sitios. Son como GPS descacharraos. Hoy el pensamiento me ha llevado a una canción que cantaba con el coro años ha. Pero ha. Hace un montón. Decía eso de “veni veni Emmanuel, captivum solve Israel…” :)

Y me he emocionado y he interrumpido lo que estaba haciendo y la he buscado en Google y he encontrado una página llena de villancicos y salía el archivo MIDI y me he puesto a cantar. Y a recordar. Recordar la emoción que me recorría los brazos cuando agarraba la carpeta negra llena de plásticos, y los plásticos llenos de partituras, que había que ponerlas bien, no fuera a ser que corrieras la página y te encontraras toda la canción desordenada o una hoja al revés. Y me acuerdo de las mangas blancas de la camisa y los pantalones negro de pana que me hacían pasar un calor horroroso en el mes de mayo, y de mi pelo negro inaplacable intentanto desenredarse, y del tacto de hormigueo y crujido de la madera de las iglesias bajo mis pies. Por no hablar del vértigo y el calor al cantar en el coro, después de subir la escalera de caracol…

“Gaude, gaude, Emmanuel nascetur prote Israel…”

Y sonreír al público de padres tímidamente y sentir el escalofrío y las caras intermitentes de satisfacción, o enojo, o concentración de los directores. Era el coro, lleno de muchachitas y muchachitos reconcentrados y adolescentes o pre-adolescentes implicados en la ardua tarea de empastar voces y sentarse en aquellas sillas verdes de plástico sábado tras sábado (y fiestas de guardar) para que las obras salieran y salieran bien.

Y qué satisfacción el concierto de Navidad con todas aquellas partituras “tin tin tan, tin tin tan, es ya Navidad”, y te das cuenta de aquello que has perdido, que se fue y es como si te hubieran amputado un brazo y te dieras cuenta con retardo, como un recuerdo congelado en ámbar. Nostalgia de aquel tiempo, de las voces angelicales, de aquel “veni, veni…”, de ese cansancio de los meses de invierno intentando no mirar al cielo encapotado en el local de ensayo, de las vocalizaciones que dejaban las cuerdas vocales hechas polvo, del limón que me comí mordisco a mordisco cuando fuimos a Murcia y yo estaba incubando una gripe, del chico guapo que me gustaba tanto…

Muchos, muchos años cantando como si fuera parte de mi vida, sin cuestionar la actividad, metida en aquella familia de cantores, de jóvenes entusiasmados, de tacto de piano, de mañanas, mediodías y tardes, de viajes en metro de mi barrio al centro, del centro a mi barrio… Sábados de mañana conduciendo veinte kilómetros al local de ensayo, charlando de vuelta en el coche con mi padre…

Mucha vida la que dejé depositada ahí. “Gaude, gaude, Emmanuel nascetur prote Israel…” Y me viene este veni veni, y lo termino buscando en Youtube, y me aparece como música de acompañamiento de una película japonesa. Y es cuando no entiendo nada, porque la vida parece un círculo concéntrico en el que las aficiones, el pasado, el presente y el futuro se traspasan y se abrazan, y eclosionan.

Y del vídeo nace la emoción, de todas las oportunidades abiertas ante mí y las cosas por hacer, de todo el tiempo que queda para cantar villancicos, para deleitarme en las subidas y bajadas de las notas sobre el pentagrama… Llega la Navidad, y con ella el recuerdo.

Mediodías Noviembre 10, 2008

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Hoy he encontrado un nuevo sitio donde guarecerme mientras volvía en el alocado autobús rojo. Sosteniendo la mochila cuadrangular, negra, y gorda, he ido esquivando obstáculos coloridos de cuerpos hasta encontrar un asiento libre. Me he incrustado ahí encajando la mochila sobre mi regazo, como una niña un poco gorda.

He sacado de ella un libro, un libro de tapa blanca y gris con la bandera americana raída y desgajada y me he dispuesto a leer. Era mediodía y tenía aún en la corona del paladar el regusto punzante de los Boca-Bits. El autobús corría a toda velocidad y el sopor de las cinco horas de sentada y las seis horas de sueño se hacía notar mientras pasaba las páginas del libro. Dos de la tarde, y pensando en el libro como un material de evasión en el constante y rutinario trajín.

Iras que vuelven, Iras que van, Iras que vuelve a ir cayéndose del calendario y dejándose posar unas cuantas horas más en la cama durante el fin de semana. Y mientras tanto, los paisajes quietecitos, los bares abriendo y cerrando persianas y el reloj grandote marcando intermitentemente grados y segundos.

Entre las líneas del libro me he colado por un mundo donde el protagonista trastoca su identidad bajo un sombrero de copa y se convierte en otro, como por obra de un prestidigitador, y se encara a los enemigos sin ser reconocido. En la realidad, seguía a botes el vaivén mullido del bus, mi mochila embarazada y una cabeza cargada de datos a medio y largo plazo.

It’s wonderful Noviembre 2, 2008

Posted by thebazaarofarts in Ensayos, Música, Personal, Vida cotidiana, Vida no cotidiana, pensamientos.
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Via con me, de Paolo Conte, y una bonita historia de amor de la mano de los Playmobil. :)

It’s November Noviembre 1, 2008

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Bienvenidos al mes más feo. Noviembre. No he conocido mes más insulso. En octubre aún quedan rescoldos del calor, todavía recuerdo las calles bochornosas de Bilbao, más adelante segadas por la lluvia.

Pero noviembre ofrece un panorama desolador de grises y marrones saliendo de las bocas de metro. Es un mes en el que tráfico, trabajos y mal humor colisionan sin ofrecer rendijas por las que fugarse.

Es un mes en el que el paraguas te roza las piernas y el agua perfora las botas. It’s November, es lo que tiene. Ayer octubre dijo adiós a Bilbao, esta vez de la mano de una Oktoberfest memorable. Sí, he dicho Oktoberfest. Eso implica que, por unos días, mi querida Alemania, más concretamente Baviera, se ha trasladado a mi ciudad natal.

¿Cómo? Con cantantes alemanes brindando con jarras de Paulaner, con una aglomeración de bilbaínos comprando surtidos de obesas salchichas y achispándose más y más. Era la Oktoberfest made in Deusto, “como está mandao”.

Mientras las discotecas se volvían siniestras por un día llenando sus techos de calabazas histriónicas y rostros blancos y sanguinolentos, nosotros nos alegramos la noche entre la marisma tostada de la Paulaner.

Visto así, noviembre ha entrado con buen pie. Y quizá, entre tareas y fiestas, transcurra rápido y de paso a un mes que lleva la Navidad incorporada: diciembre.

Ya es noviembre, otra vez…