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Curso del 63 Noviembre 4, 2009

Posted by thebazaarofarts in Actualidad, Periodismo, Televisión, pensamientos.
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Me encanta observar a la gente. Ver cómo actúa ante determinadas circunstancias, cómo interactúa con los de su entorno, qué rol adquiere, qué actitudes adopta frente a cada persona. Por eso, todos los martes a las diez mis zapatillas de estar por casa se dirigen hacia la tela amarronada-granate del sofá de la sala y se hunden en ella. Empieza “Curso del 63″, el único programa de la temporada al que me he enganchado, aparte de “Vaya Semanita” (por favor, tenéis que verlo a través de Youtube, no tiene pérdida).

“Curso del 63″ es un reality en el que trasladan a veinte jóvenes de ahora a vivir la experiencia de sumergirse en la década de los 60, cuando este país aún sufría la deshumanizadora presión de la dictadura y la libertad de pensamiento era una provocación. El programa dio juego desde el principio, ya que seleccionaron con lupa a aquellos chavales de entre 18 y 19 años: Cogieron al prototipo de macarra, al de arpía, al de portera, al de chulito, al de histriónica, etc. Sobre todo, a jóvenes que ni estudian ni trabajan, que están repitiendo o que no han llegado a sacarse el graduado escolar. No quiero decir que quien deja de estudiar sea un holgazán -hay miles de motivos para dejar de hacerlo-, pero es innegable que la elección de estos chicos y chicas ha respondido a unos cánones concretos para que den juego. Nada de estudiantes modelo o “empollones”, porque serían un coñazo. Sólo se les escapó una chica, una tal Claudia, que parece la hija guapa de la familia Monster. Formal y estudiosa, no he oído mencionar su nombre ni una vez. De hecho, la cámara pasa olímpicamente de enfocarla. La verdad es que me da un poco de pena. Ella ha dejado Magisterio para ser actriz y va a un programa en el que no la sacan… ¡Por ser modélica! Es un poco irónico, lo de este programa, sí.

Aparte de observar cómo estos jóvenes se bandean, también he podido asistir a la vida en el año 63. Aunque muchos jóvenes de ahora hayan caído en el extremo de ser desobedientes, indisciplinados, contestones y agresivos, no quiere decir que la educación rayana en lo alienante de los años 60 fuese la panacea. La obediencia incuestionada a cualquier mandato era la única premisa, y eso no crea seres humanos, produce soldaditos de plomo que desfilan asustados. Mis padres, que han visto “Curso del 63″, evocan aquella época que les tocó vivir y la cantidad de prohibiciones y tabúes que había entonces. Tabúes en la educación, en la familia, un imperante machismo… Este reality también nos hace cuestionarnos por qué este país se tuvo que ver forzado a semejante atraso e hipocresía, por qué hay que consentir sociedades cegadas por el miedo y la ignorancia.

En cuanto a los jóvenes de ahora, me entra la tentación de generalizar, como a otras tantas personas. Es oír juventud y empezar a despotricar. Sí que es verdad que la tónica general, incluso en la gente estudiosa y formal, es ser más vago, más egoísta, más contestón y más malhablado. El distanciamiento con los padres y los profesores ha disminuido y esto hace que nos tomemos unas licencias -hoy toleradas- que antes se hubieran castigado duramente. También hay cierto que hay personas de mi edad y más jóvenes que, no sé si a raíz de la falta de disciplina o de motivación, han caído en una pasividad absoluta. Gente sin intereses, sin proyectos, sin entusiasmo.

Podríamos seguir hablando todo el día sobre la juventud actual, así que estáis invitados a dejar vuestros comentarios. ¿Qué os parece la educación actual? ¿Falla algo en ella? ¿Y los jóvenes de ahora? ¿Están cada vez peor, como solemos decir?

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